Día 4

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10 de abril

Lo importante es avanzar todos los días un poco, me digo.  Y, aunque no escribo, sí que avanzo en mis investigaciones. Ahora, por ejemplo, he dejado un poco de lado todo lo relacionado con los detalles técnicos de las travesías por el atlántico (empecé a sentirme un poco mareado, quizás sea el mal de mar) y, en cambio, comencé a sumergirme en el misticismo, en las artes esotéricas y en la pseudociencia.

Esto se debe a que, pensándolo bien, ya que el título de la novela tiene connotaciones místicas, debería tal vez empezar mis investigaciones por ahí. Al menos, me dije, yo debería ya tener claro cuál es mi punto de vista al respecto. Es decir, de qué hablo cuando hablo de vidas pasadas.

Me doy cuenta de que el tema místico es un tema relevante en la novela. Pero cuando reflexiono al respecto, siento que a pesar de que ya debería tener una idea formada al respecto, aún me quedan ciertas dudas. Al igual que con la religión, siempre fui bastante agnóstico en lo concerniente a todo lo que tuviese un matiz místico. Y es que mi mente lógica, ante cualquier amenaza de misticismo, busca desesperadamente (y las encuentra) mil razones sobre porqué esto o aquello no puede ser cierto. Pero al final, en el fondo, allí, en esas profundidades oscuras e impenetrables, siempre hay un “puede ser” latente dentro de mí. Y eso quizás se deba a que no me gusta cerrar ninguna puerta (y además no me gusta estar equivocado, por lo que siempre preferí dejar abierta esa posibilidad por si acaso, en algún momento, me encuentro en una situación sobrenatural). También, ahora que lo pienso, puede que se deba a mi afición de leer mucho a Poe. Quién sabe.

En todo esto pienso para no pensar en que se me está acabando este cuaderno y debería salir de casa a comprar otro. Pero es que el día está tan horrible con esa llovizna molesta, ese viento intolerable y ese frío completamente desubicado, que se empeña en no dejar llegar la tan esperada primavera, que el solo hecho de pensar en sacarme el pijama, ducharme y salir a la calle, me hace creer que tal vez, en alguna vida pasada, yo fui un habitante de alguna zona tropical de esas en las que nunca habría tenido que vivir la experiencia de salir a la calle con un tiempo como este.

Por eso decido quedarme en casa y reciclar algunas hojas en caso de que sea necesario.

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