La posibilidad de empezar.

Empezar. Nada más.

No busquemos explicaciones para todo. No corramos detrás de esa corriente maniática.

¿Por qué? Porque sí.

Esa respuesta en apariencia tan cerrada está, aunque no parezca, cargada de posibilidades. Cada cual puede sacar de ahí lo que le parezca. Necesidad. Inspiración. Odio. Silencio. Cada uno puede ubicar ese “porque sí” en cualquier lugar en su propia vida y empezar.

Una de mis vidas comienza acá, en medio de esta otra vida, si se quiere, más grande. “En mitad del camino de mi vida”, dijo Dante. Aunque esa mitad y ésta son relativas. O más bien son solo una posibilidad.

Mejor no extenderse más o se corre el riesgo de querer explicarse.

Empezar. Nada más.

Empezar. Listos. Ya.