Día 12

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1 de mayo

Después de varios días de ausencia injustificada vuelvo al trabajo en el día del trabajador. Vuelvo a mis investigaciones para la novela. Investigaciones que ahora se alejan del esoterismo, la clarividencia y otras pseudociencias, para desplazarse hacia la ciencia pura (aunque muchas veces, como puedo comprobar ahora echando un vistazo rápido por la ventana de casa, bastante incierta), la meteorología. La meteorología y la climatología, para ser más precisos. El porqué de esta investigación está relacionado con cierta afinidad que tiene – tendrá – el personaje principal hacia los fenómenos climáticos.  Digamos que su fuerte es la meteorología y, por tanto, debería ser también el mío durante el tiempo que dure la novela. Así que me dispongo a entrar en ese mundo con los poros bien abiertos, para absorberlo todo. Un mundo que, por cierto, siempre me ha interesado muchísimo, aunque de lejos. Será quizás por aquello que me repetía siempre mi viejo: “vos siempre en las nubes”, me decía. Puede que esa sea la razón de mi interés, es decir, entender dónde he estado realmente todo este tiempo. Así que, para analizarlo en profundidad, decidí cargar a mi personaje con esa inquietud que me ha perseguido durante toda mi vida. Y es que desde que me dedico a escribir lo analizo todo a través de la escritura y de la literatura. Paso todas mis experiencias por ese tamiz para, con suerte, obtener algo de verdad; aquella “pepita de pura verdad” de la que hablaba Virginia Woolf en su magnífico ensayo, Una habitación propia. Así que me dispongo a nadar en las profundidades de la meteorología y la climatología para saber de una vez por todas por qué pasé tanto tiempo en las nubes. Una vez que lo tenga más claro podré llamar a mi viejo y decirle que en realidad estaba equivocado y que yo no estaba siempre en las nubes, sino que más bien me la pasaba saltando de un Cumulonimbus a un Nimbostratus. Para que le quede claro.

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Día 11

26 de abril

“No sé qué mundo yace al otro lado de este mar, pero cada mar tiene otra orilla, y llegaré” CESARE PAVESE El oficio de escribir.

Hoy me desperté así de optimista. Me dije que seguramente hoy escribiría alguna página más, avanzaría quizás unas pocas brazadas, pero avanzaría. A pesar de que el día está gris y frío no me desanimo. Escribo esto con la intención de, inmediatamente después, seguir nadando hacia esa otra orilla que sé, como Pavese, que allá está esperándome… y llegaré.

Día 8

nadadora

18 de abril

A este cuaderno le quedan pocas hojas vacías. Hace días que debería haber salido a comprar uno nuevo, lo sé. Pero no me dio la gana. Además, el tiempo no ha acompañado mucho, a decir verdad. Pero hoy hace un día encantador para salir a pasear. Así que puede que hoy sea el día indicado para comprar ese cuaderno que tanto se hace esperar y dejar, por fin, de reciclar hojas sueltas que luego acaban perdidas o en la basura.

Hoy hace un día estupendo, decía, y es así en todos los sentidos. Porque hoy logré escribir una página entera. Como diría Cesar Aira: “Con una paginita  al día me conformo porque al final del año tengo 365 páginas y eso es una novela.”

Por supuesto que mi paginita de hoy no es como la paginita de Aira. Si me pongo riguroso, de mi paginita puede que quede un párrafo, quizás sólo una idea o puede que apenas un adjetivo que me gusta. Pero como hoy el día es maravilloso, me siento optimista y digo que sí, que tengo una página entera. Una página más. Con eso me conformo y ahí lo dejo.

Ahora me voy a comprar el cuaderno y luego a la playa para después poder escribir en este diario algo como aquello que escribió Kafka en el suyo: “Por la tarde fui a nadar”.

Día 5

4321001811 de abril

Incompatibilidades en la vida de un escritor:

1- Comer un puchero y luego acometer la imposible tarea de corregir aquel párrafo que te ha inquietado durante toda la mañana.

2- Que vengan un par de amigos a tocar el timbre para tomar unos mates justo cuando creías haber encontrado un par de horas libres para, por fin, empezar un nuevo capítulo (y si encima traen unos bizcochitos dulces ya se arruinó todo por completo).

3- Dar por sentado que esta noche sí, esta es la noche en la que, en lugar de irte a tomar unas birras con amigos, te vas a sentar a pasar en limpio todas esas páginas que se van acumulando en el cuaderno desde hace algunas semanas.

Iluso.

Continuara…

Tentativa de escribir un posible diario del proceso de escritura de mi segunda novela.

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30 de marzo.

Elijo este día pero podría haber escogido cualquier otro. No hay nada especial en eso. Es más, podría incluso haber esperado un par de días más y haber hecho coincidir el comienzo de este diario el primer día del mes de abril. Pero no. Empiezo hoy porque sí. Así, con determinación. Siempre me gustó la respuesta “porque sí”. Es una respuesta que, aunque da la impresión de cerrada y rotunda, está, en cambio, cargada de posibilidades.

Es hoy el día en que empiezo este diario de la escritura de mi próxima novela que lleva el título provisorio de Vidas pasadas. Provisorio es también el hecho de que realmente vaya a escribir otra novela. Pero por ahora supongamos que sí; que es una posibilidad. Así que allá vamos.

Este diario empieza hoy pero la idea de la novela surgió hace tiempo. No son procesos simultáneos.

Ya tengo trabajada la idea general de la historia que quiero contar y algunos bocetos de posibles personajes y situaciones. No es mucho pero sobre ese material trabajo. O, mejor dicho, con eso hago lo que puedo. Del tema hablaré más adelante.

Pero bueno, por hoy esto es todo. Vamos de a poco. Espero que nadie estuviese esperando nada demasiado profundo. Esto es simplemente la tentativa de escribir un diario sobre la escritura de la novela y hay que saber que mientras uno está escribiendo una novela no todos los días salen cosas genial, ni siquiera útiles. Es más, me atrevería a decir que muchos días no sale nada de nada. O lo que sale es pura rabia por la impotencia de no poder escribir nada de nada.

Hoy, por ejemplo, apenas retoqué, un poco, un esbozo que tengo de la idea de cómo será el primer capítulo y la voz del narrador. Nada más. Con eso me conformo. Además ya estoy agotado.

Cierro aquí. Adieu.

La posibilidad de empezar.

Empezar. Nada más.

No busquemos explicaciones para todo. No corramos detrás de esa corriente maniática.

¿Por qué? Porque sí.

Esa respuesta, en apariencia tan cerrada, está, aunque no parezca, cargada de posibilidades. Cada cual puede sacar de ahí lo que le parezca. Necesidad. Inspiración. Odio. Silencio. Cada uno puede ubicar ese “porque sí” en cualquier lugar en su propia vida y empezar.

Una de mis vidas comienza acá, en medio de esta otra vida, si se quiere, más grande. “En mitad del camino de mi vida”, dijo Dante. Aunque esa mitad y ésta son relativas. O más bien son solo una posibilidad.

Mejor no extenderse más o se corre el riesgo de querer explicarse.

Empezar. Nada más.

Empezar. Listos. Ya.